Los Inconformistas-Conformes

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Una nueva especia de músico profesional está surgiendo cada vez con más fuerza en el panorama laboral musical actual. Es lo que he venido a denominar los “Inconformistas-Conformes”, un término contradictorio cargado, no obstante, de un significado absolutamente razonable.

Desde hace tiempo no he podido evitar percibir en el ambiente musical que me rodea esa sensación de que nunca estamos conformes, síntoma evidente de esta sociedad en la que vivimos en la que tener más siempre es mejor. Pero mi percepción del asunto va más allá de este hecho tan evidente: pienso firmemente que estamos llegando al conformismo de ser inconformistas. Si analizamos con lupa esta situación, nos encontramos rodeados de mentes “Inconformistas-Conformes” parloteando constante(mente) y empujando a los individuos a realizar todo tipo de procesos selectivos, pruebas de acceso a nuevas carreras y/o másteres y/o doctorados, audiciones, bolsas de trabajo u oposiciones que se cruzan en el camino. Esta idea de mejora laboral es muy adecuada, pero bajo mi punto de vista creo que la estamos llevando al extremo de que todo vale. A menudo escucho esa frasecita mágica de “yo me presento a todo y más adelante veré cómo me organizo” expresión nada adecuada cuando antes de presentarte a todo ya tienes de todo. Estas situaciones cada vez más frecuentes de insatisfacción me plantean dos grandes cuestiones:

La primera de ellas es muy sencilla y se basa en que a menudo no valoramos el momento laboral en el que nos encontramos y la experiencia (buena, regular o mala) que nos pueda aportar, creyendo siempre que más allá del sitio actual de nuestra labor se encuentra el Nirvana del empleo, y somos capaces de poner nuestro mundo patas arribas por llegar a él sin darnos cuenta de que cada etapa en la vida precisa su tiempo.

La segunda cuestión que se me plantea tiene que ver con ese amigo íntimo que todos tenemos llamado “Ego” el cual está superando cada vez más los niveles “normales” de su función. Pongamos un ejemplo para explicarlo: Imaginemos a un personaje ficticio llamado Julián con un perfil de músico profesional en activo. Julián es un “Inconformista-Conforme” debido a que su amigo íntimo llamado “Ego-Julián” domina desde hace tiempo su vida. Éste le dice qué hacer para ser el mejor, para que todos vean que es el mejor, para que todos le digan que es el mejor, el que más tiene. Pero Julián no se da cuenta de que su íntimo amigo sólo actúa para seguir vivo alimentándose de esa falsa sensación de bienestar que producen los elogios, la recompensa económica o el orgullo propio. “Ego-Julián”  utiliza a Julián para conseguir su fin, y el pobre Julián anda de aquí para allá en busca de esa perfección laboral que deje satisfecho a su íntimo amigo sin saber que aquél jamás se dará por complacido al 100%.

Si resumimos en pocas palabras la moraleja de esta historia, llegamos a la conclusión o más bien al extremo de ver que en la mayoría de las mentes actuales no hay un concepto sano del empleo y que cada vez está más integrado el pensamiento de que “sin trabajo no somos nadie”. Sin embargo, esa idea es una trampa, porque cuando conseguimos ese ansiado empleo al poco tiempo volveremos a sentir que no es suficiente…¡alerta! nuestro “Ego-amigo” nos está empezando a susurrar al oído dulcemente para arrojarnos al abismo del  “Inconformismo-Conforme” .

Entonces…¿cómo saber si he caído en el “Inconformismo-Conforme”? Te recomiendo que mires tu agenda; si está vacía, sigue trabajando para cubrirla en un futuro cercano con un horario laboral adecuado a tus circunstancias. Si está medio llena ¡estás en peligro! el “Inconformismo-Conforme” acecha a sus víctimas con más fuerza en ese momento ante la debilidad y la necesidad de obtener más. Sé cauto en tus decisiones y trabaja para llegar a unas metas claras y estudiadas. Y por último, si tu agenda está saturada, pregúntate cuándo fue la última vez que hiciste algo sin mirar el reloj.

Superemos este “Inconformismo-Conforme” actuando con EQUILIBRIO, sólo así lograremos aquello de “trabajar para vivir” y no a la inversa.

¡Ánimo musiquillos!

¡Os mando un alentador abrazo!

Ángela

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